El sector hotelero avanza en un escenario de transformaciones continuas.
Si por un lado celebramos la recuperación y el dinamismo del turismo en la región, por otro, 2026 se perfila como un año de desafíos y oportunidades que exigirán de los gestores mayor agilidad, visión estratégica y, sobre todo, una profunda inmersión tecnológica. En TOTVS, donde atendemos a emprendimientos hoteleros de distintos tamaños en América Latina, acompañamos de cerca estos movimientos. Las conversaciones, desde grandes cadenas hasta hoteles independientes, muestran que este año no será solo sobre seguir tendencias, sino sobre anticiparlas.
Uno de los principales movimientos son la reformas tributarias. En distintos países de la región, como Colombia, Brasil, Argentina, y México, los cambios en los sistemas fiscales avanzan con ritmos y particularidades propios, pero con un punto en común: el aumento de la complejidad y de las exigencias de cumplimiento. Las nuevas reglas en cada país exigen preparación, y la tecnología es el camino para garantizar eficiencia y previsibilidad en este proceso.
Mientras la adecuación fiscal se configura como un proyecto de mediano plazo, otra transformación clave se da en la operación diaria. Aunque parezca un tema recurrente, la realidad es que muchos hoteles en la región aún mantienen procesos manuales: listas de huéspedes en papel, órdenes de mantenimiento en cuadernos o menús digitales poco integrados a los sistemas de gestión. Estas prácticas no solo reducen la eficiencia operativa, sino que también representan una pérdida significativa de datos. La digitalización de las operaciones básicas permite aumentar la productividad e integrar información clave para la toma de decisiones.
Esta base operacional digitalizada es la que habilita al sector hotelero, a capturar oportunidades con mayor agilidad. Y estas oportunidades van mucho más allá del calendario tradicional. Los diferentes períodos de estacionalidad acentuada, impulsada por grandes eventos que generan microtemporadas de alta demanda, es una realidad cada vez más presente en distintos mercados de América Latina. Eventos deportivos, culturales y corporativos exigen capacidad tecnológica para gestionar variaciones rápidas de tarifas, picos de check-in de grupos y una gestión más eficiente de eventos y servicios.
El mensaje para los próximos doce meses es claro: un hotel no necesita ser grande para contar con tecnología de alto nivel. Disponer de sistemas que acompañen el crecimiento brinda al gestor la confianza necesaria para innovar, haciendo que la calidad de la experiencia del huésped, y no el tamaño del establecimiento, sea el verdadero diferencial competitivo. El año 2026 marcará un punto de inflexión para la hotelería regional. Los hoteles que prosperen serán aquellos que comprendan que la tecnología ya no es solo una herramienta de apoyo, sino el sistema central de toda la operación.
***















No hay comentarios:
Publicar un comentario